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Mostrando las entradas con la etiqueta crítica al sentido común

Todo trabajo es esencial para quien vive de él

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Esta verdad tan sensata luego de que se la lee o escucha, desnuda el contraste entre la manera en que está organizada nuestra sociedad y cómo debería estar organizada si se es coherente con el discurso de los "trabajos esenciales". Si nos ponemos a pensar cuáles trabajos son esenciales para la reproducción de la sociedad, empezamos a mencionar: alimentación, salud, cuidados, educación, seguridad, transporte... Son todos los relacionados con las necesidades comunes que tenemos los seres humanos. Sin embargo, la sociedad en la que vivimos no sigue esta lógica. Los trabajos esenciales resultan estar entre los peor pagos. La economía depende de los trabajos no esenciales y de sus productos no esenciales. Y la verdad grande como una casa: como todo lo que necesitamos para sobrevivir cuesta dinero, ganar dinero se transforma en una actividad esencial para sobrevivir. Hay gobiernos con mejor o peor manejo de la pandemia. El gobierno argentino debe estar entre los peores. Su discur...

¿A quién le sirve el "todos somos culpables"?

Primera trampa. Transformar a los problemas socio-económicos de un país en problemas personales (o familiares). De esa forma el sistema socio-económico, y el sistema político-institucional apoyado sobre él, safan de ser cuestionados. Este enfoque, sumado a la meritocracia, lleva a decir que la responsable principal del desamparo de Maia es su mamá. Segunda trampa. Que los que tenemos un techo y una cama nos sintamos culpables porque haya gente en la calle, incluso si no tenemos poder político y no llegamos a fin de mes. Eso no ayuda a nadie más que a quienes son responsables de las políticas públicas que llevan a que gente viva en la calle. No ayuda a las Maias. Nos silencia (porque si criticamos siendo culpables somos hipócritas). Nos inmoviliza (porque a menos que convirtamos a nuestras casas en albergues, seremos incoherentes). Pero aún evadidas estas dos trampas, se plantea el debate legítimo sobre la responsabilidad individual. ¿Qué podemos hacer? Individualmente (porque se suele ...

El supermercado de ideologías

Yo estoy por el peronismo que dio aumentos salariales y el voto femenino, no el de la masacre de Rincón Bomba ni el de la represión de los 70 Ah bueno, entonces yo estoy por el menemismo que abolió la colimba, no por el que implantó las reformas neoliberales y mató el ferrocarril. Y también estoy con el nazismo que dio vacaciones y autos a los obreros alemanes, no el que exterminó casi 30 millones de personas. Tomo de la góndola de la historia lo que me gusta y lo pongo en mi carrito de compras ideológico. De cada producto que tomo no cuestiono cómo fue fabricado ni cómo se vincula con los productos que no me gustan. Yo ya cumplí con mi deber consumista y me tenés que respetar porque es mi elección y todas las opiniones son válidas.

La asamblea tiene sus dificultades pero ya sabemos que el partido reproduce al sistema

Sin romantizar al horizontalismo, las organizaciones horizontales y democráticas dan la mejor chance para que un proyecto de transformación consciente de la realidad se lleve a cabo. Para que una organización horizontal haga cosas imbéciles tiene que tener mayoría de gente imbécil. Gente imbécil = que no aprenda de sus errores y no los corrija. Un marco asambleario de una persona un voto puede ser acusado de extenuante por los fans de "golpear con un solo puño" (parece que nunca estuvieron en una pelea), pero es el que más posibilidades da para los balances sensatos y la autocorrección. Para que una organización vertical haga cosas imbéciles, basta que una minoría de imbéciles llegue a ser la dirección. Y los demás obedecerán, actuando como imbéciles aunque no lo sean. La minoría dirigente se convertirá en experta en perpetuar su poder, cumpliendo o "casi-cumpliendo" con las normas que supuestamente garantizan la renovación partidaria (discusión interna, tendencias...

El lugar común de enseñar a pescar en vez de dar el pescado

La frase liberal de no dar el pescado sino la caña es muy ingenua. Podés saber pescar y no tener adónde ni tener caña. Saliendo de la analogía: no basta con exhortaciones morales para cambiar la situación socioeconómica, hay que crear puestos de trabajo genuino y que sean atractivos. ¿Cuándo se perdió la "cultura del trabajo"? Con las reformas de los 90 al mercado laboral. Cuando desaparecieron esos empleos donde empezabas como aprendiz y podías jubilarte como jefe, habiendo comprado tu casa propia. Esos empleos eran los que te permitían socializarte como TRABAJADOR, construir una identidad basada en tu profesión u oficio (cosa imposible en una changa), y allí sí tenía fundamento la creencia en el progreso a través del trabajo. Miremos el mercado laboral hoy. La abrumadora mayoría de los empleos ofrecidos es solamente para sobrevivir. Lo que pagan no alcanza para comprar tu propia casa sino apenas para alquilar. Sabés que es un puesto precario y por poco tiempo y te lo hacen ...